Licenciamiento y virtualización

Impacto del uso de tecnologías de virtualización

Si bien las ventajas de la virtualización son numerosas, su impacto en el licenciamiento puede ser demoledor. De hecho, cada fabricante aplica unas reglas particulares (Subcapacidad en IBM, Soft Partitioning en Oracle, etc.) que implican diferentes riesgos, por lo que es imprescindible utilizar sus productos en entornos virtualizados con especial cautela.

Así, antes de optar por una determinada tecnología de virtualización, acometer un nuevo despliegue o realizar cambios en la infraestructura de los data centers es esencial tener en cuenta el diseño y las implicaciones que tiene la virtualización en el licenciamiento, ya que en caso contrario nos podemos exponer a riesgos considerables (legales, reputacionales, financieros, de seguridad, etc.) y ser víctimas de fuertes reclamaciones por parte de los fabricantes.

Es habitual que los propios fabricantes recomienden el uso de escenarios de virtualización para sus productos haciendo valer sus virtudes, sin ahondar en las contrapartidas que existen en en plano del licenciamiento. No obstante, hemos de ser conscientes de que los escenarios de virtualización pueden desencadenar procesos de auditoría de esos mismos fabricantes como sucede en casos como Oracle, IBM, Microsoft, Software AG, TIBCO, etc.

A continuación, exponemos algunos de estos ejemplos que en la práctica resultan especialmente delicados.

Ejemplos de políticas de licenciamiento para entornos virtualizados

Oracle trata el impacto de la virtualización en su licenciamiento en el documento Oracle Partitioning Policy, donde define qué es y qué tecnologías se consideran Hard Partitioning o Soft Partitioning:

  • Hard Partitioning: supuesto en el que un servidor se segmenta físicamente con ciertas tecnologías, separándolo en sistemas más pequeños plenamente funcionales. Oracle acepta esta modalidad como apta para limitar el número de licencias requeridas.

  • Soft Partitioning: se corresponde con aquellos entornos en los que la capacidad de procesamiento puede ser fácilmente modificada, no existiendo segmentación física, resultando de aplicación para casos en los que los recursos de procesamiento pueden asignarse con agilidad en un momento dado. Para Oracle, este tipo de particionamiento no es apto para limitar el número de licencias requeridas.

Cualquier tecnología que no esté expresamente reconocida como Hard Partitioning se considera Soft Partitioning. Éste último es el caso de Microsoft Hyper-V, Red Hat KVM, Citrix XenServer o VMware vSphere. En cambio, Oracle VM sí puede usarse como tecnología de Hard Partitioning bajo determinadas circunstancias. Asimismo, para licenciar productos de Oracle en entornos Cloud o en hardware como Exadatas han de considerarse reglas especiales.

Otro referente en este ámbito lo constituye IBM, que exige el uso de la herramienta de medición IBM License Metric Tool (ILMT) o BigFix Inventory para poder trabajar en un escenario de virtualización o «Subcapacidad». En caso contrario deberán licenciarse las máquinas físicas completas en los cuales pueda ejecutarse potencialmente un producto contratado, ya sea según la métrica PVU o según otras métricas basadas en capacidad de procesamiento. No obstante, el uso de estas herramientas presenta en la práctica una serie de inconvenientes de diversa índole.

Tanto en el caso de Oracle como en el de IBM, una mala comprensión de las políticas de licenciamiento en materia de virtualización puede llevar a tener que licenciar, no solo la máquina física en la que se encuentre un determinado servidor virtual, sino granjas enteras al entenderse que cualquiera de los hosts que las componen podrían alojar potencialmente los servidores virtuales en los que esté instalado el producto de Oracle o IBM que corresponda en un momento dado.

Además de la propia virtualización de servidores, la virtualización de escritorios o de aplicaciones constituye un especial hándicap para el licenciamiento de productos Microsoft. Por este motivo es conveniente analizar la manera en la que se utilizan tecnologías como VDI (Virtual Desktop Infrastructure) para gestionar escritorios virtuales.

Una parte importante de las mayores reclamaciones que los fabricantes han hecho a sus clientes con ocasión de auditorías, han tenido como principal causante una mala comprensión de las políticas de virtualización y de su impacto en el licenciamiento.

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